Si a bote pronto en una conversación pronunciamos a la par “Cultura” y “Discapacidad”, la ecuación enseguida tiende a un número negativo. En plena crisis todos los sectores sufren irremediablemente sus efectos, pero estos dos ámbitos en especial parece que acumulan más latigazos.

Por ello y concretamente en estos dos casos las ayudas y subvenciones juegan un papel imprescindible para garantizar la supervivencia de una industria malherida y de un colectivo aún privado de sus derechos más básicos. Y qué decir si juntamos ambos sectores.

Si hablamos de cine español, este año está previsto que cuente con una subvención de 50,8 millones de euros. Esta industria, que genera más de diez mil puestos de trabajo directos y que movió 1651 millones de euros durante el año 2012, soporta uno de los IVAs culturales más elevados de la unión europea, situación que dificulta aún más su consumo por parte de la ciudadanía. Puntualización: aquella que puede acceder a la cultura.

A modo de esbozo de un mapa general, más de 1000 millones de personas en el mundo tienen algún tipo de discapacidad,  alrededor de unos cuatro millones tan sólo en nuestro país, de los cuales (según datos del INE de 2008) casi la mitad es de tipo auditiva y/o visual. Es decir, dos millones de personas tan sólo en España que se enfrentan a diario a barreras de comunicación que son más difíciles de salvar de lo que parece. Basta con imaginarse situaciones de nuestra vida cotidiana sin la posibilidad de ver o expresarnos para comprender la importancia de ofrecerles servicios que les ayuden a superar esas barreras. Exigencias que hasta la fecha, suelen pasar desapercibidas o aparcadas en alguna mesa de escritorio bajo alguna carpeta.

Sin embargo de vez en cuando surgen pequeños salvavidas en forma de ayudas y subvenciones  para paliar los desniveles que existen en ambas partes. El BOE convocaba este año ayudas como los 4 millones de euros para impulsar la producción de largometrajes, los 715000 euros para organizar festivales y certámenes de cine en este año o la última que se publicaba hace unos días y que tiene una mención especial que une cine y discapacidad.

A principios de mes aparecía en el BOE una resolución por la que se convocaban “ayudas para la distribución de películas de largometraje y conjuntos de cortometrajes españoles, comunitarios e iberoamericanos para el año 2014. Este tipo de iniciativas obviamente suponen un gran impulso para una de las industrias más importantes de promoción de nuestro país, y que en 2012 exportó casi un 20% más que el año anterior.

Sin embargo y pese a que ya de por sí ese apoyo supone cierto empujón, cobra aún más relevancia la atención que le dedican a la accesibilidad de contenidos, mencionando una “ayuda especial, destinada a la distribución de películas que incorporen sistemas de audiodescripción para personas ciegas y con discapacidad visual, y sistemas de subtitulado especial para personas sordas y con discapacidad auditiva”, incluyendo la distribución en soporte videográfico o a través de Internet.

Puede que esta resolución sea simplemente la excusa para empezar a incorporar soluciones como el subtitulado o la audiodescripción en las películas. Decía William Somerset que “la gente no busca razones para hacer lo que quiere hacer, busca excusas”. ¿Servirá ésta para dar un primer paso y para trabajar a favor de una cultura para todos?

[Si estás interesado, puedes descargarte aquí la convocatoria ;)]

Escrito por Beatriz Lerones

Periodista, proyecto de clown y enamorada de la lengua de signos.

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